Soy Jara, el culo inquieto detrás de Viajarando. Una persona curiosa, apasionada de la naturaleza.
Alguien que se encontró viajando…
Viajar es más que visitar, es aprender sobre otros y sobre nosotros mismos. Descubrir otras realidades, aprender a disfrutar de las diferencias que tenemos y sorprendernos con las similitudes que vamos a encontrar.
Derribar estereotipos, prejuicios y miedos que nos mantienen aislados en nuestra zona de confort. Una área que no es física, sino mental, y es que te puedes ir muy lejos y seguir dentro de ella, por eso no creo en los viajes con todo organizado que no dejan tiempo a la improvisación.
Sentir que eres tú el extranjero, el perdido, el que logró subir esa montaña, te ayuda a tomar perspectiva y cambian por completo tu visión y experiencia del día a día y ese aprendizaje que vivimos en el viaje nos lo traemos de vuelta.
«No hay nada como volver a un sitio que no ha cambiado, para darte cuenta de cuánto has cambiado tú»
-Nelson Mandela
El gran motor de mis viajes suele ser la Naturaleza, sumergirme en ella me permite sentirla con más fuerza, apreciarla y respetarla. Pero esto siempre va acompañado de una inmersión en el destino para conocer a su gente y su cultura, si no, no tendría sentido. Me gusta viajar a «lo local», durmiendo y comiendo en sitios familiares. Esto te hace tener un trato mas directo y que todos ganemos con ello. Tu viaje se llena de experiencias al compartir mucho mas con ellos mientras ayudas de forma directa a la economía local.
Normalmente planifico una ruta, pero esta no está escrita a fuego, se define en el camino. No creo en los viajes con todo organizado que no dejan tiempo a esos espacios vacíos donde se crea la magia, se conoce y se comparte. Creo en viajes que hacen que te sorprendas, te retes y disfrutes cada día.
Y así es como están diseñados los viajes en Viajarando, para no quedarse en lo superficial, para poder vivenciar esas otras realidades que hay por el mundo. Sin juzgar, manteniendo siempre una mirada de asombro y de respeto tanto por la naturaleza y la tierra, como por la gente que la habita. Viajando siempre con la mente abierta y una actitud responsable.
Siempre me ha gustado viajar y lo hacía cuando podía, aunque menos de lo que quería. Todo empezó por esos primeros viajes cortos con amigos a ciudades y países cercanos, a los que acompañaban otros más lejanos en distancia y cultura. El gusanillo viajero cada vez picaba más...
Viajo con mis amigas a Tailandia y decido alargar mi estancia yo sola. Esto me permite tomar un primer contacto con el país y sentirme más segura. Al quedarme sola, me doy cuenta de mis carencias y virtudes. Gracias a que pierdo la tarjeta, me permito viajar más despacio y salir de las inercias adquiridas. ¡Todo un descubrimiento!
No sabía que quería, pero sí sabía que NO quería. Cogí una maleta y un billete de avión y me fui a vivir a Irlanda a aprender inglés, pensé que sería útil para mi futuro, fuera lo que fuera aquello. Y no estaba muy equivocada, me fue útil el inglés, pero mucho más la experiencia vital que de aquello saqué. Aprendí que sí puedo terminar llamando hogar a un sitio donde no conocía a nadie ni entendía su idioma, podía ser capaz de cualquier cosa.
Decidí irme de nuevo, pero esta vez un poco más lejos... y es que es así como funciona, cada vez un poco más lejos, cada vez amplias más tus horizontes físicos y mentales y te permites experimentar cosas nuevas.
...de la ilusión de seguir haciendo lo que más me gusta, VIAJAR y enseñar a otra gente lo que he vivido y aprendido a lo largo de los años que he estado viajando.
¿Que mejor manera de vivir en ruta, que compartirla con otros?
Si quieres saber mucho más de cómo y porqué viajo así, te invito a que te descargues
«4 claves para hacer que tu viaje se convierta en una aventura inolvidable»
la guía gratuita donde te cuento todo lo que descubrí durante mis años viajando.